CERTEZA DE SER




Nombre y forma.







       Charla en Barcelona, Noviembre 2015.




  





NUEVO LIBRO









UNO MÁS UNO IGUAL A UNO
(Editorial Trompa de Elefante)






Hay dos significativos obstáculos que suelen hacer que pasemos de largo sin atisbar la salida, y marcan además una diferencia notable entre unos mensajes y otros:

Uno es el empleo de palabras como “iluminación” en lugar de, sencillamente, comprensión. Poco importa que esa “iluminación”, en algunos mensajes de no-dualidad contemporáneos se disfrace y se nos explique que es otra cosa diferente de lo que pensábamos, o que se trate de poner al día el concepto, secularizándolo y diciendo que es un evento que a “nadie” le ocurre…o un algo inexplicable pero muy natural que, de algún modo hay que pillar y que, automáticamente, nos liberará… La intención detrás de todo esto es siempre la misma y la confusión que engendra es también siempre similar, porque lo que se nos está indicando, más o menos tácitamente, es que hay que lograr una cierta experiencia singular (aunque se pretenda natural) que algunos disfrutan y otros no. Una característica común en este tipo de mensajes es minusvalorar  la comprensión y el darse cuenta, considerándolos algo meramente intelectual. Si alguien se empeña en usar las palabras iluminación, ya sea a la antigua usanza o en cualquier otro formato remozado, debe recordar que nunca tendrán otro significado diferente al que siempre han tenido: auto-conocimiento.

El otro obstáculo importante y que diferencia enormemente unos mensajes de otros, es el empeño constante de algunos en des-espiritualizar toda esta enseñanza pensando así que se hace más práctica  o más actual. La obsesión de que esta comprensión no necesita ya para nada el lastre de pasadas religiosidades y de que hay que esquivar a toda costa todo lo que nos lo recuerde, convierte a menudo el lenguaje de cierta no-dualidad contemporánea en una particular jerga plana y redundante…mucho más inaccesible y ambigua para los no iniciados, desde luego, que la mayoría de los lenguajes religiosos tradicionales. Este enfoque, que pretende ser neutro, proporcionará también, evidentemente, un resultado neutro, pero en el peor sentido de la palabra: no será capaz de alcanzar nuestras entrañas ni nuestra verdadera dimensión. Esta comprensión de lo que Somos no se deja convertir fácilmente en otra terapia más de las que podemos usar para mejorarnos.


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La comprensión y la verdadera certidumbre no nacen de práctica
alguna, ni de una mágica iluminación, ni son el resultado de haber pillado por fin la respuesta correcta al acertijo espiritual; ni tampoco, solamente, de escuchar lo que Somos un montón de veces, de formas diferentes y desde voces diferentes; aunque muchos mensajes actuales puedan dar esa impresión.

…hay una especie de necesario desencanto que precede o
acompaña a la comprensión. Aunque estemos claramente
imantados hacia el auto-conocimiento, vemos que, todo lo encontrado en nuestra búsqueda (aún teniendo su utilidad), ha terminado inexorablemente siendo como un “rascarse el pie con el zapato puesto”. Este desencanto al que me refiero, evidentemente, no nos conduce a mandarlo todo a paseo para regresar a echar otra cabezadita en el sueño anterior, porque esta búsqueda no es, ni mucho menos, una cosa más como las muchas que solemos emprender en la vida para tratar de mejorarnos…, y, una vez bien empezada, es ya muy, muy difícil de abandonar. Es, más bien, un desencanto que puede impulsarnos a mirar mejor y en la dirección adecuada.

Espero que este libro les pueda decir algo especialmente a ese tipo

de desencantados.


  
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CERTEZA DE SER
(Editorial Trompa de Elefante)




Extracto  de  CERTEZA DE SER

 


Debo decir ante todo, sintiéndolo mucho, que no puedo atribuirme ninguna iluminación, ni experiencia espiritual especial, ni revelación alguna… Ni siquiera guardo en la memoria ningún tipo de significativo “paseo por un parque” o alguna “noche de angustia existencial” especial que hayan  transformado mi vida para siempre llenándola de beatitud o de elevada sabiduría…Tal vez haya habido algún que otro evento de ese tipo, pero, si lo hubo, desde luego lo he olvidado. En este asunto, como en tantos otros, tengo muy mala memoria…No puedo por lo tanto basar en nada de esto una supuesta “autoridad espiritual”. Y lo digo, porque son muchos los que suponen que atesorar algún tipo de experiencia así “imprime carácter” y es una condición imprescindible para tener “autoridad” para hablar de todos estos temas. A mí, desde muy pronto, se me enseñó que tal “autoridad espiritual” está siempre dentro de nosotros y además suele estar por sí misma muy atenta, porque cuando surge una “pobreza” y un profundo anhelo de comprender nunca faltarán todo tipo de ayudas para conducirnos muy  oportunamente… Por otra parte, lo que quiero señalar en este libro está basado totalmente en experiencias universales y  no en experiencias individuales especiales o místicas que nadie podría  realmente contrastar, sean estas como sean.

 

Lo que aquí se dice no tiene en absoluto tampoco como objetivo “mejorar” a la persona. No es un manual de autoayuda ni ninguna clase de terapia. Aquí lo que se descubre esencialmente es que no hay en realidad nadie a quien ayudar… pero si esto fuera una ayuda o una terapia, sería más bien una especie de ayuda o terapia “definitivas”…un “asentimiento” final a la totalidad de uno mismo y de toda la  existencia.

Por lo demás, este libro no recomienda ni promueve cursos, seminarios, retiros silenciosos, ni nada de este tipo, así como tampoco se mencionan en él prácticas, contemplaciones, ni meditaciones de ninguna clase, sean como sean… Nada de eso es necesario para ver lo que pretendo señalar y desde luego es totalmente seguro que ningún curso, retiro, práctica o meditación, aun pudiendo tener otras utilidades, serán capaces de llevarnos más lejos.

 

En definitiva, esta no es una comprensión que pueda ayudarnos “espiritualmente” según lo que se entiende actualmente por “espiritual”, es decir, un recauchutado de poca espiritualidad y mucha psicología, cursilería, ciencia, negocio, moda y superstición.
Por lo tanto, no es tampoco algo que pueda transmitirse a una multitud, ni está donde las multitudes suelen estar...

Anterior a la idea de ser tal o cual persona, anterior a cualquier tipo de razonamiento o pensamiento, hay una innata “certeza de ser”. Una desnuda o pura consciencia que es y conoce que es. Esta es siempre, no la mayor, sino verdaderamente nuestra única e incuestionable certeza.

La verdadera estatura de este "yo" es el Sí mismo de todo el universo.

Si Eso, esta pura consciencia, esta profunda “certeza de ser”, es la totalidad de lo que aparece como yo y como mundo, ¿Puede quedar algo fuera de Eso?
¿Puede haber algún pensamiento, sentimiento, sensación o cualquier otra cosa que “oculte” o “nuble” Eso?
Todos estos malentendidos, divisiones y aplazamientos de esta simple verdad  son los que alimentan  la búsqueda con su confusión, sus farsantes, sectarismos, negocios y otras miserias inevitables dentro de ella…
 

¿Es nuestra “certeza de ser” una teoría o una práctica? ¿No es un conocimiento igual de inmediato que ver un árbol o una nube?
¿No es absurdo querer "fabricar" una experiencia para conocer la Realidad, cuando Ella es tanto el contenido de todas las experiencias como Quien las conoce?
 

La dualidad no es el problema, sino el no haberla comprendido. El no conocer en profundidad que ésta es solo una apariencia en la Realidad no-dual que somos.
 

En cualquier caso, será siempre una comprensión profunda e intuitiva de la realidad de las cosas y no la ausencia de pensamiento lo que nos hará libres.
 

La devoción y el afecto profundo son cualidades absolutamente inseparables en la realización de esta verdad y son totalmente imprescindibles.

Cuando mires en tu "certeza de ser", en esta pura consciencia, y constates cómo todo surge y desaparece en ella, simplemente no harán falta ya más preguntas ni más explicaciones.